Campamento en Conchagua

Como todo en la vida las primeras veces tiene que ser especial, porque de eso depende de si tienes una bonita experiencia sigues con eso, sino ya no lo vuelves a intentar. Vives imaginándote como será, comienzas a comprar cosas porque es mejor estar prevenida y tratas de prepararte para cuando llegue el momento.

Preparando todo

Cuando vi la publicación de un campamento para el volcán de Conchagua, y que la hora de salida era por la tarde, no lo dude y me anoté, ya que por mi trabajo se me hace complicado ir a los campamentos porque la hora de salida siempre es desde la mañana.

Ya me miraba yo acampando bajo las estrellas, tomando fotos de esas que ves en las redes sociales desde dentro de la tienda de campaña y afuera se ve el sol, comencé a guardar fotos trumbler en Pinterest de como quería mis fotos.

Solo tenía un problema no tenía tienda de campaña, ni spleeping bag, así que pedí prestadas y como mi amiga me iba acompañar me prestaron otra bolsa para dormir, pero la verdad no me fijé bien como era, solo se la di a mi amiga confiando que ella iba a estar pendiente.

Comprando las cosas para llevar, compre una cuerda, ¿porque la compre? No se la verdad, pero pensé que la podía necesitar, llevé repelente para mosquitos, comida enlatada, sopa instantánea, medicina.

Comenzando la aventura

De camino a La Unión fue un martirio para mí, ya que la persona que iba manejando iba bien rápido que todo el camino fui con nauseas, y no fui la única.

Para subir al volcán tienes que contratar un camino que es en sí del dueño del mirador donde se acampa, el precio es de $10, esa subida es una aventura ya que vas tipo safari, solo imagínate parado en la parte de atrás de ese camión agarrado de las cuerdas que están arriba y a los lados, en un camino empedrado, es parecido al tagada (rueda de los parques de diversiones) vas saltando en todo ese trayecto si al principio ibas adelante al final terminar hasta la parte de atrás, y tienes que ir pendiente de las ramas de los árboles que te puede golpear por todos lados, si se te olvido ese día hacer ejercicio ahí hiciste la de toda la semana.

Como llegamos después de las 3:00 pm hora que el camión salía nos llevaron al parque de la familia donde puedes ver la bahía y subir al faro para tomar bonitas fotos.

Entre todas las personas que íbamos al tour contratamos una lancha para que realizáramos un recorrido mientras esperábamos, el costo es de $3 por persona, comenzamos el recorrido justo al atardecer donde quedas con la boca abierta con los maravillosos paisajes que te ofrece el lugar.

Ya al momento de subir al volcán y como era de noche y el camino había sido movido todas las cosas salieron dispersas, y cuando mi amiga agarro la bolsa de dormir que le había dado, como yo no recordaba bien como era agarramos una que no era y la de nosotras la agarro otra persona, así que dejamos a un muchacho sin bolsa de dormir en la noche. Si me remordió la culpa al día siguiente porque hizo mucho frio y viento.

Nunca había armado una tienda de campaña fue mi primera vez, la mayoría de personas puso su tienda a la orilla del mirador, como a mí me dio miedo yo la instale bajo una glorieta donde otro grupo tuvo la misma idea, y como hacía mucho viento y no había tierra para colocar las estacas así que amarre la tienda con las cuerdas hacia los dos pilares de la glorieta.

Nada es lo que parece

La noche no fue para nada a lo que me había imaginado, hacía mucho pero mucho frio a pesar que habían hecho una fogata y el viento era fuerte así que te caían cenizas. Se miraban estrellas, pero no te podías acostar en el suelo para apreciarlas.

 

Al llegar al Volcán te explican que se llama El Espíritu de la Montaña, justo al pasar un pequeño túnel ya sientes el cambio de clima a diferencia cuando estas en el parqueo y el bosque, no sé por qué y no es la primera vez que me pasa al estar en una montaña que si llevas tu celular cargado y llegas ahí y ves tu batería te das cuenta que esta por la mitad, la energía de la montaña lo consume. Igual hay momentos que las fotos no salen con la nitidez que tu deseas, y eso se de que si vas con malas vibras la montaña lo siente y te castiga con esas fotos. No sé si es verdad porque mis fotos salieron bien bonitas.

Como te comentaba a las tres de la mañana nos despertó un gran ruido, sonaba como que estuviera a la orilla del mar donde escuchar el fuerte sonido de las olas, parecido a eso se escuchaba la tienda comenzaba a despegarse del suelo, pusimos las mochilas en los extremos, pero siempre la movía, ya nos habían dicho que si el viento se ponía más fuerte que nos podíamos ir al hotel que se estaba construyendo, yo esperaba escuchar ruidos de las personas para así irme, pero nada. Pase una noche pesada.

 

Dos horas después comenzamos a escuchar voces, el viento había cesado, muchas tiendas estaban caídas, menos las tiendas que estaban bajo la glorieta, salimos para poder ver el amanecer, la verdad que es el mejor amanecer que he podido ver, no he visto otro que se le compare.

Valió la pena pasar una noche con miedo de salir volando con todo y tienda y no haber podido dormir, si me he quedado con poco de miedo de volver acampar, pero si quisiera poder cumplir uno de mis sueños de dormir bajo las estrellas.

Categorías: Uncategorized

2 commentarios

Leonardo · 17 febrero, 2019 a las 6:52 pm

Que chevere, acampar es una experiencia genial, aunque siempre que son las primeras veces es un poco sufrida, hahaha, me pasó varias veces.

    dianagar86 · 17 febrero, 2019 a las 7:06 pm

    siiiii la verdad y no se olvida al final es una buena historia para contar después 😀

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *