¿Eres de las que ha soñado viajar a Perú y conocer la montaña de siete colores?

Si tu respuesta es sí, te tengo una buena noticia, hace poco hice alianza con una operadora de turismo en Perú donde te ofreceré viajes de forma segura para ese país hermoso para que puedas conocer, Machu Picchu, la Montaña de siente colores, las líneas de Nazca.

Pronto contaré un poco más sobre eso.

El objetivo es que más mujeres puedan viajar sola a Perú pero de forma segura.

Pero igual, para que tú también te sientas en confianza de tomar un tour con nosotros te contaré un poco sobre mi visita a la montaña de siete colores.

Rumbo a la montaña

Uno de mis sueños era conocer la montaña de siete colores, pero días antes ese sueño quizás no iba ser posible.

Como hice escala en Ecuador (te dejo el link de esta historia) tuve un accidente en las escaleras que dejo muy hinchado mi pie, ese momento se me vino todo a la mente de que quizás no iba a poder realizar todo el recorrido en Cusco.

Gracias a Dios mi pie se recuperó súper rápido, así que estaba lista.

Una de las recomendaciones que me habían dado era hacer ejercicio ya que por la altura de la montaña exigía mucho esfuerzo físico.

Perooooooo como me enferme de gripe una semana antes del viaje se imaginan ya un poco más mi historia.

El tour paso por mí al hostal súper temprano y nos llevó a tomar un desayuno, recomiendan que el desayuno sea ligero porque tu estomago se puede revolver por la altura.

Al llegar te quedas maravillado de la vista que tienes, ya que a tu derecha tienes los Andes, y se ve súper increíble.

Antes de comenzar te dicen que puedes ir a caballo, si sientes que no puedes mucho, o caminando.

Si te falta el aire y te pones mal el guía anda oxigeno pero ya no podrás seguir por lo mismo de tu propia salud.

Al ver el camino todo es plano, no es subida sino hasta el final, pero el aire se siente súper pesado, dudas que vayas a lograrlo.

Mi error fue, llevar mi mochila con zapatos extras y la bolsa con agua (tengo una bolsita reutilizable para los viajes)

No quería usar los caballitos porque estoy en contra del maltrato animal y pues dije yo puedo.
¿Y qué creen?

Ni iba en la cuarta parte del camino que ya me faltaba el aire, ahí se siente tan pero tan pesado, que a medida caminaba era como si había corrido, y no tuve más opción que tomar el caballito, en todo el camino le vine pidiendo disculpas.
Al llegar te dejan justo antes de la subida a la montaña que es donde tienes la vista que sale en las fotos.

Esa subida tiene una cuerda no es empinada pero por lo mismo de la altura requiere un mayor esfuerzo.

La verdad se los prometo que vale la pena, se ve muy impresionante y genial.

Hay alpacas y ¿qué crees? Que te puedes tomar fotos con ellas y es más barato que en Cuzco.

También venden comida o café porque hace mucho frio, cuando fui estaba nevando.

También puedes poner tu sellito en tu pasaporte de la montaña, yo no lo hice hasta después me contaron que estaba el lugar de sellos.

Ya el regreso es muy diferente, como ya tu cuerpo se aclimató la caminata ya es distinta y te das cuenta que era súper fácil.

Para finalizar te llevan a un almuerzo bufet, pero no es lo que piensan porque al estar en la montaña el estómago se pone raro así que no se aprovecha el bufet, solo te da para comer algo tranquilo. (al menos mi experiencia así fue, pero si te consideras puedes aprovechar)

Quizás fue por la temporada que fui y que Machu Picchu estaba todo en día lloviendo y la montaña no, pero me encanto más la montaña de siete colores.

 


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