Uno de los pueblos mágicos que tenemos en el país es Suchitoto, este pequeño pueblo tiene tanta historias y leyendas que vale la pena conocer.

Mi abuela cuenta que la guerra comenzó en este pueblito, cuando llego la guerrilla comenzaban a reclutar jóvenes para que se les unieran, a los que estaban en contra a los días amanecían muertos o quemados.

Hay un puente antes de la entrada al pueblo donde dice ella, que ahí ponían las cabezas de la gente que les llevaba la contraria a la guerrilla.

 

Muchas familias con tal de salvarse huyeron del país o emigraron para la capital, como es el caso de mi familia, a ellos los buscaban ya que mi abuelo era de la guardia nacional.

 Antes de toda la guerra mi abuela recuerda su infancia y adolescencia en ese pequeño pueblo, donde nos contaba que ella estudiaba en una escuelita que ahora es un museo, dice que ahí aparecía el espíritu de una monja, todas las noches a las niñas que quedaban internas en el colegio las hacia salir al patio para ir rezando el rosario, y contaba que la que iba de ultimo sentía los pasos y escuchaba el crujir de las rodillas de la monja.

No es suchi pero ella es mi abu

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Crecí con muchas historias que mi abuela contaba y aun cuenta, y toda mi vida siempre iba un 2 de noviembre a enflorar, pero lo admito que nunca me había detenido a observar lo que contenía el pueblo, su esencia.

Hasta hace poco y me da vergüenza aceptarlo comenzó a conocer lugares no solo el cementerio sino miradores, cascadas, museos, con los que cuenta Suchitoto.

Suchitoto no es solo su parque y su iglesia, Suchitoto es más, es historia, son leyendas, es la vivencia de sus habitantes que tuvieron que emigrar para salvar sus vidas, que mueren por regresar.

Suchitoto son los recuerdos que mi abuela guarda, es una añoranza a un pasado en el que ella fue feliz pero la guerra civil se lo quito.

¿Quieres conocerlo?


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